
Over time they appeared other RPGs, some better some worse, and many topics, but really interested me only the dragons and the deepest dungeons. It was then published the second edition of AD&D, in 1989. This came with a dropper and prices really abusive, but I made the great effort and buy the manuals needed to continue playing with my friends.
The last years of the '80s were years of discovery at all levels. The discovery of Warhammer Fantasy Battles on my part was in 1987, and fell into the world of miniatures, but that game did not quite like it. In 1989, I gathered enough money to buy the manuals of AD&D second edition, player handbook, Dungeon Master Handbook and Monster Compendium, but there was a new book, and he called both my attention that I could not resist, and was BattleSystem Miniatures Rules for AD&D Second Edition. And here began my downfall really.

But this coincided with another hobby that I came more or less the same time, Warhammer Fantasy Battles did not like in his day, but I loved Warhammer 40,000, so I was obliged to share my efforts (especially monetary) between my two favorite games.
The moral of all this is to have between 16 and 18, and without economic resources is bad, very bad.
Looking back as I am doing now, not only fills me with nostalgia, I also feel proud that in choosing a hobby (which was expensive) and that I could develop as a person with imagination and dreams. But for now I will leave it here, and will continue tomorrow, not that my eyes fill with tears. :-)

Por desgracia no pudimos disfrutar de este juego lo suficiente, puesto que TSR negó la posibilidad a la editorial española de publicar más títulos, y eso nos llevó a muchos a buscar la solución fuera de España. Buscando tiendas especializadas en juegos, y que en su vida habían oído hablar de ello, hasta que con el tiempo algunos importadores comenzaron a ver que era un buen negocio. Con el tiempo pudimos disfrutar de más niveles y más aventuras. Aunque el nivel del inglés que teníamos por aquel entonces era malo... no, malísimo. Pero nos las arreglamos.
Con el tiempo fueron apareciendo otros juegos de rol, unos mejores otros peores, y de muchísimas temáticas, pero en realidad a mi sólo me interesaban los dragones y las más profundas mazmorras. Fue entonces cuando se publicó la segunda edición de AD&D, en el año 1989. Aquí llegó con cuentagotas y a unos precios realmente abusivos, pero hice el gran esfuerzo y compre los manuales necesarios para poder seguir jugando con mis amigos.
Los últimos años de los 80 fueron años de descubrimiento a todos los niveles. El descubrimiento de Warhammer Fantasy Battles por mi parte fue en 1987, y caí en el mundo de las miniaturas, aunque ese juego no terminó de gustarme. En el año 1989, junté el dinero suficiente para comprar los manuales de AD&D second edition, player handbook, Dungeon Master Handbook and Monster Manual, pero había un libro nuevo, y que llamó tanto mi atención que no pude resistirme, y era BattleSystem Miniatures Rules para AD&D Second Edition. Y aquí empezó de verdad mi perdición.
Y digo perdición por que descubrí que no sólo jugando me lo pasaba bien, o preparando las partidas, porque la mayoría de las veces yo era el Dungeon Master, descubrí que coleccionar y pintar miniaturas no sólo era divertido, era relajante y muy, muy adictivo. Ya había comprado miniaturas antes, muchas de Citadel para las partidas de Dragones, pero al ver como funcionaba Battlesystem me quedé prendado del juego, y comencé a buscar miniaturas para jugar, y por aquel entonces Ral-Partha era la compañía que había adquirido los derechos para fabricar las miniaturas de D&D, por lo que desde entonces fue una espiral increíble de compras, personajes, brigadas para Battlesystem, monstruos, y un largo etc...

La moraleja de todo esto, es que tener entre 16 y 18 años, y sin recursos económicos es malo, muy malo.
Mirando atrás como estoy haciendo ahora, no solo me llena de añoranza, también me hace sentir orgulloso de que al elegir una afición (que era cara) como esta, he podido desarrollarme como una persona con imaginación y con sueños. Pero por ahora voy a dejarlo aquí, ya continuaré mañana, no sea que se me llenen los ojos de lágrimas. :-)
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